CONCENTRACIÓN: AQUÍ O EN TURQUÍA, EL MISMO ENEMIGO

CONC

TURQUÍA: QUE NO PARE LA LUCHA, QUE SE EXTIENDA LA REVUELTA

El día 27 de mayo en Estambul, una protesta contra la construcción de un templo comercial del capitalismo en una zona verde es fuertemente reprimida por las fuerzas represivas del estado, derivando en un estallido de rabia que incendia las calles de toda la parte oeste de la ciudad durante los días siguientes. El 1 de Junio las noticias de lo sucedido en la Plaza Taksim habían rebotado como un eco insistente en los barrios del lado este de Estambul y en el resto del país. Como consecuencia, una irresistible marabunta solidaria formada por miles de almas cruzaba el puente del Bósforo. Su firme propósito de hermanamiento con los luchadores del parque Gezi y alrededores, debería haber sacudido como una descarga eléctrica todo corazón proletario de cada confín europeo y mundial. La importancia de sus símbolos, sean la bandera turca, la hoz y el martillo, o la A circulada, queda sepultada por la gráfica icónica de su acción en sí: un enorme puente repleto, rebosante, de hermanos en la lucha movidos por la mera empatía revolucionaria, sin atisbo de temor ante la brutalidad represiva que el capital y el estado acostumbra a usar como reacción ante cualquier lucha que se salga de los parámetros establecidos.

 Ya no es una protesta por la destrucción de un parque, ni por el islamismo creciente en el gobierno, ni por la guerra de Siria, ni mucho menos por la defensa de la democracia, como algunos empiezan a decir con el fin de encuadrar una revuelta incontrolable, ya que guste o no a lxs defensores del sistema político capitalista, el estado turco es una democracia, el proletariado turco está siendo reprimido por la policía de la democracia por ordenes de un gobierno democrático, mandando al hospital, deteniendo y asesinando democráticamente a lxs revolotosxs.

 La información manipulada que llega desde Turquía por parte de los medios del capitalismo nos intenta convencer de que es una revuelta local por problemas locales, intentando aislar la revuelta turca y evitar lo que es innegable: el enemigo contra el que se ha levantado el proletariado turco es el mismo que nos condena a una vida de miseria y esclavitud aquí y en todo el planeta, nuestro enemigo es el mismo, el capitalismo, nosotrxs somos lxs mismxs que los que atacan al capital y al estado turco, cuyas políticas socioeconómicas liberales han privatizado gran parte de los recursos públicos en la última década, en favor de las oligarquías financieras del capitalismo y con el beneplácito del FMI, una muestra más concisa aún de que su lucha ha de ser y es, nuestra propia lucha.

 Más allá de sus reivindicaciones, mas allá de sus proclamas, esa multitud contestataria que cruzaba el puente intercontinental supone no sólo una imagen simbólica de rebelión popular. Es la imagen que debería servir de impulso para la superación de la retórica del capitalismo, del monolítico escenario de la democracia en pos de un verdadero fortalecimiento de los explotados como dueños de sus designios. No es casualidad que fuera algo absolutamente imprevisto para la democracia capitalista posmoderna de cualquier color o nación: mas allá de cualquier consideración sobre sus motivaciones, su metodología, va más allá del discurso dominante.

 Ante esta situación, con el coraje turco como ejemplo, es necesario mostrar EN LAS CALLES de nuestros pueblos y ciudades la solidaridad con esta revuelta y hacerla nuestra. Para que la revuelta no se detenga, sea derrotada o encuadrada por el capital, debemos hacer todo lo posible por extenderla a nuestros escenarios de lucha, mostrando a las fuerzas del capitalismo que su rebelión es también la nuestra, la lucha del proletariado contra el capitalismo y el estado, la guerra que amenaza periódicamente los cimientos de este sistema, la guerra de clases.

 No es tiempo para las batukadas de las “vanguardias ciudadanistas”, adalides camuflados del capitalismo y el estado, incapaces de mostrar ninguna solidaridad de clase, ni empatía con los que se juegan la vida por sus ideas, ni ven lecciones que sacar de su coraje. El pueblo turco en su levantamiento nos ha mostrado que se puede y se debe superar los parámetros de la sumisión al capitalismo, que se puede y se debe cambiar el miedo por fortaleza.  Escuchemos los ecos de esos pasos sobre el Bósforo, no dejemos que esos tambores que intentan acallarlos nos distraigan.

 Porque el capitalismo no tiene patria y a quienes atacan lxs proletarixs en Turquía, los mismxs que (democráticamente) reprimen y asesinan a lxs revoltosxs turcxs, son lxs mismxs que nos condenan aquí y en todo el mundo a una vida que no merece ser vivida si no es para luchar por acabar con toda forma dominación y explotación.

 Extendamos la lucha por ese mundo nuevo que se alberga en nuestros corazones.

 Hagamos que cada plaza sea la plaza Taksim, que cada arduo camino sea un puente sobre el Bósforo.

 Hagamos nuestra su lucha demostrando que nosotrxs tampoco tenemos patria y que sabemos que somos lxs mismxs aquí, en Turquía, en Grecia, en Argentina o en cualquier sitio.

 

PROLETARIOS DEL MUNDO, UNÌOS.

A EXTENDER LA REVUELTA.

A TRAER LA LUCHA DE CLASES A NUESTRAS CALLES Y PLAZAS.

LA MEJOR MANERA DE SOLIDARIZARSE: LUCHAR AQUÍ CONTRA EL ESTADO Y EL CAPITAL.

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